14 de abril de 2010

Powerslave


¿Sabes cuál canción es esa?, le pregunté mientras la veía acercarse al equipo de sonido para subirle el máximo del volumen a los altavoces. -Powerslave, respondió sin siquiera volverse a mí, Powerslave de Iron Maiden, añadió en voz baja.
¿Sabes?, a veces estando desnuda (como ahora) escucho a Maiden e imagino que Bruce me hace el amor, así, lento, como tú, me dijo.
Parada ante mí estaba mi diosa, una hermosa nena de carne y hueso, con algo de grasa sobre las caderas y varios tatuajes sobre su cuerpo, uno de ellos una serpiente demoníaca que corría desde su hombro derecho hasta su vientre redondo. Entre mi cama y mi guitarra bailaba al son de Powerslave, extrañamente seductora tomando en cuenta la canción que sonaba tras ella.
Why can’t live on?, when the Life Giver dies, all around is laid waste decía el coro a la vez que movía sus caderas al compás de la batería, and in my last hour I’m slave to the power of death, decía el coro a la vez que batía su largo cabello azul a la luz de la luna, when I was living this lie fear was my game, people would worship and fall, gritaba Dickinson mientras Eva simulaba masturbarse con el bajo de Steve Harris.
Ella simulaba una masturbación on air guitar y yo me masturbaba frente a ella, viéndola bailar, viéndola acariciarse, viendo cómo su cuerpo se estremecía en violentos espasmos provocados por el heavy metal tal vez, provocados por su propia mano tal vez. Sus tetas bailaban, su serpiente movía la cola, su lengua lamía sus labios. Yo me masturbaba.
Eva, lanzando al fin su mirada sobre mí, se acercó leonina para con su boca sustituir mi mano sobre mi pene, para así seguir con el ritmo trepidante de la pieza en su lengua. La cabeza bajaba y subía según indicaban los acordes de la canción, los hombros sincronizados con las voces del coro, Dickinson gritando en mi oído but open the gates of my hell, I’ll strike from the grave. Eva llevándome al borde del cielo mismo.
Súbitamente mi chica paró para seguir bailando entre mi guitarra y yo, simulando tener una en sus manos, cerraba los ojos tal vez para imaginarse ante un público, sobre un escenario o entregándose a la lujuria de la música con miles de desconocidos, arrobados como ella por el ritmo pesado del metal.
When the Life Giver dies all around is laid waste and in my last hour I’m slave to the power of death gemía Eva sobre mis piernas, mientras con su cadera me elevaba al paraíso al ritmo de Powerslave.
Hell yeah!