Pegué mi espalda a la pared astillada. La lluvia corría helada sobre los tejados, sobre la cornisa en la que estaba, sobre mí. Me defendí cuánto pude, pero el cansancio de la batalla inicial me había dejado exhausto. SúperVillano y VenenoGirl me cercaban cada vez más, sádicos y violentos, me golpeaban sin cesar y mientras reían mis mallas se rompían y mi uniforme se rasgaba. Sin embargo yo seguía ahí, en pie de lucha, peleando para defender a la ciudad de su acoso. Firme. Por todos los inocentes. Al ver mi resistencia, VenenoGirl me preguntó, creo que más interesada que molesta, "¿por qué, SúperMago, te empeñas tanto en defender a la humanidad?", y añadió mientras me señalaba la calle 100 metros abajo, "¿qué no ves cómo esa mujer golpea a su hijo allí?, ¿o cómo aquél chico trata de violar a esa niña?, ¿ves a aquéllos que se están burlando de ti mientras peleas por ellos?". De repente una verdad agria golpeó mi conciencia: "esta es una sociedad asquerosa. Esta gente no tiene salvación". Y sin saber, y dándole la razón a VenenoGirl y SúperVillano, me dejé vencer hasta alcanzar la muerte.
13 de julio de 2009
Minicuentos 2: Humanamente
Pegué mi espalda a la pared astillada. La lluvia corría helada sobre los tejados, sobre la cornisa en la que estaba, sobre mí. Me defendí cuánto pude, pero el cansancio de la batalla inicial me había dejado exhausto. SúperVillano y VenenoGirl me cercaban cada vez más, sádicos y violentos, me golpeaban sin cesar y mientras reían mis mallas se rompían y mi uniforme se rasgaba. Sin embargo yo seguía ahí, en pie de lucha, peleando para defender a la ciudad de su acoso. Firme. Por todos los inocentes. Al ver mi resistencia, VenenoGirl me preguntó, creo que más interesada que molesta, "¿por qué, SúperMago, te empeñas tanto en defender a la humanidad?", y añadió mientras me señalaba la calle 100 metros abajo, "¿qué no ves cómo esa mujer golpea a su hijo allí?, ¿o cómo aquél chico trata de violar a esa niña?, ¿ves a aquéllos que se están burlando de ti mientras peleas por ellos?". De repente una verdad agria golpeó mi conciencia: "esta es una sociedad asquerosa. Esta gente no tiene salvación". Y sin saber, y dándole la razón a VenenoGirl y SúperVillano, me dejé vencer hasta alcanzar la muerte.
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