
Ernesto es experto en el sexo. Disfrutarlo sin tabúes y dedicarse plenamente al placer de sus amantes, sean estos hombres o mujeres, es el mayor regalo que le da a quienes lo acompañan. Para Ernersto la más grande delicia reside en el cuerpo de ellos, su olor, sus movimientos, sus besos, su sabor, ellos son en sí el manjar más delicioso. Esta noche el negro de piel pulida -enorme, henchido de potencia y arrebatado de deseo- tomó a la pequeña mujer entre sus brazos, la alzó para lanzarla sobre el diván de cuero vino, separó con sus gruesas manos sus piernas y hundió su barbilla poderosa en ellas, para demostrarle a Patricia con la devoción de su lengua cálida el gusto por su piel y sabor.
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