27 de julio de 2009

Minicuentos 2: La mácula


Empezó como un crujido, apenas audible. Parecía que la vieja casona de madera se quejara. Conforme subía el volumen de los lamentos una extraña oscuridad empezó a tomar su espacio en la mansión. Las luces de las velas eran más tenues en ciertos cuartos, en otros ya no representaban fuerza alguna en contra de la sombra. Parecía ésta llena de vida, incluso como si nos desafiara, casi como si tuviera cuerpo, uno invisible, allí, invadiéndonos. Poco a poco nos sentimos desplazados, refugiados en nuestra casa. La sombra ya era descarada, se postraba frente a nosotros como lo haría un perro guardián a los pies de su amo. Negados a abandonar nuestro lugar luchábamos contra ella, sin embargo su presencia era mayor que nosotros, nos abrumaba, nos extenuaba. Así, de a poco, con su paciencia infinita, pobló cada rincón, cada lugar, hasta que logró expulsarnos de nuestra vida, nuestra casa y nuestro cuerpo.

No hay comentarios.: