5 de diciembre de 2008

Minicuento: Leyenda


La doncella corrió por el bosque asustada. Los golpes que se daba con las ramas de los árboles y con sus troncos poco a poco maltrataban su frágil cuerpo, desnudo en algunas zonas por los arañazos que las ramas filosas hicieron en su batola. Finalmente se encontró en un claro del bosque, rodeado de bayas y arbustos oscuros donde creyó podría descansar de la persecusión del gnomo. Se sentó pálida en el centro del rellano y lloró amargamente, mientras sobaba sus piernas y brazos rotos por la huida a través del boscaje. Sus cabellos rojos enmarcaban románticamente sus grises ojos y finos rasgos, mientras las lágrimas servían para lavar su nívea cara. Allí pasó horas, desesperada e inquieta, atacada por un frío mortal, hasta que -con sus últimas fuerzas- pidió ayuda a los elfos del bosque. Inmediatamente un hermoso hombre, de largos rizos rubios, desnudo y rodeado de un brillo enceguecedor como el diamante mejor pulido, apareció y sonrió ante ella y extendiendo su mano le dijo: "bienvenida".

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