21 de diciembre de 2008

Minicuento: Adán y Eva


Fueron dichos por el Señor (así les dijo Él que lo llamaran) que no probaran de la fruta prohibida y así lo hicieron, díjosle también que no se tocaran en sitios pecaminosos y eso ambos lo incumplieron. Eva retiró una noche la hoja de parra entre las piernas de Adán y vio extasiada la gruesa serpiente que debajo de ella se encontraba, cuando la tocó ésta se despertó levantándose sobre sus cojines y llevando con ella al hombre, quien le devolvió la mirada lasciva a la hembra. Como llevado por una voz sedosa y guiado por la serpiente atada a su cuerpo Adán tomó violentamente a su mujer y dejó que el animal la invadiera justo por donde una deliciosa ostra emanaba olores ácidos. Supusieron ambos que el ofidio debía comer de esa concha húmeda y así la dejaron alimentarse. Rítmicamente se unieron en una sola masa y disfrutaron sus sabores. En esto el Señor les dijo, entre sus temblores y calores, que estaban expulsados del Paraíso por dejarse caer en la tentación.

1 comentario:

Scutum Draco dijo...

es la mejor versión de lo que siempre pensé de la mentira esa...clap, clap, ...excelente!!!