28 de agosto de 2008

La magia de las canciones: Never enough (Epica)

Continuando con mi "fiebre metalera" hoy publico la letra de Never enough, de Epica una banda holandesa formada por uno de los ex-integrantes de After Forever (otra banda que amo, simplemente) y que ha pasado por varios cambios en su alineación, aunque todos han sido para bien, como lo demuestra la elección de la hermosísima Simone Simons como sustituta de Helena Michaelsen.
En resumen, la tipa (a mi muy heterosexual modo de ver, a pesar de que muchos por mis cuentos me creen lesbiana) es un espectáculo de mujer. Tiene un cabello rojo y una cara y figura que imagino a más de uno ha hecho "derramarse" en su cama de noche. Es ideal para situarla en algún cuento sobrenatural y lleno de hadas y gnomos, pero lo que me ocupa aquí es la fuerza que proyecta en su voz, una mezzosoprano con todos los hierros quien tiene la fabulosa capacidad de transportar a quien la escucha a lugares insospechados.
En Never enough Simone demuestra el por qué es una de las cantantes líricas y de metal más respetadas del mundo. Los últimos 10 segundos de la canción son el clímax perfecto para una canción poderosa y única. Si tienen oportunidad de escucharla alguna vez, háganlo, no se arrepentirán.
P.D.: Este post te lo dedico a ti, mi querido Elvis, fanático número 1 de Epica. Un abrazo, amigo.
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Can't you hear me screaming, once again?
Voices you can't hear
Because you are consumed and incontent
With everlasting greed

Don't you see me on my hands and knees?
Begging and bleeding
You're smiling as you bite the hand that feeds
But will you never see?

Always wanting what your eyes can't see
Needing what your arms can't reach
Thinking you are in need
Always hearing what your ears can't hear
Feeling what your hands can't touch
Thinking you're incomplete

(Enough)
It was,
Never enough that I gave to you
All of the horror that you've put me through
(Never enough)
How can I make up my mind this time?
This is where I will draw the line

Sacrificed my life to be with you
Why did you leave me?
There's nothing more from me you can consume
Cause you are incomplete

Always wanting what your eyes can't see
Needing what your arms can't reach
Thinking you are in need
Always hearing what your ears can't hear
Feeling what your hands can't touch
Thinking you're incomplete

(Enough)
It was,
Never enough that I gave to you
All of the horror that you've put me through
(Never enough)
How can I make up my mind this time?
This is where I will draw the line

Everlasting need
Would you please?
Answer me and
Make me complete

Everlasting greed
Would you please?
Set me free
Fulfill all my needs and make me complete

(Enough)
It was,
Never enough that I gave to you
All of the horror that you've put me through
(Never enough)
How can I make up my mind this time?
This is where I will draw the line

Never again will I be with you
No promise eternal carrying us through
I finally made up my mind this time
This is the end, I've drawn the line
Never enough to devour your greed

21 de agosto de 2008

La magia de las canciones: On the coldest winter night (Kamelot)

Hay canciones, así como grupos (en mi caso, la música que me gusta es tan variada que pasa del power metal hasta el chill out) que tienen una magia especial, por decirlo de alguna manera, que nos transportan a lugares dentro de nuestra mente que jamás supiéramos que existen si no tuviéramos la oportunidad de escucharlos, Kamelot, una banda estadounidense de power metal (y otras variantes) es uno de estos casos y "On the coldest winter night" una de esas canciones que generan en mí corrientazos e imágenes nuevas, siempre plácidas (además de que el vocalista de esta "bandita", Roy Khan, de Noruega, me provoca otras cosas aparte de "corrientazos" e "imágenes plácidas").
Hoy, porque me nace (y posiblemente lo instaure como una tradición de todos los jueves en este blog) quiero compartir la letra de esta canción con ustedes. Para la próxima, si mi "fiebre" con Kamelot continúa, posiblemente comparta con ustedes la letra de "Snow", y así irán conociendo a la verdadera "yo", pues hablaré de ahora en adelante (si no me da flojera en el futuro inmediato de mis libros, películas o canciones favoritas).
Por ahora les cuento el por qué me gusta el metal -y muchas de sus infinitas variantes-, en mi niñez y adolescencia tuve la fortuna de estar rodeada de hombres mayores que yo (los primos o novios o hermanos de mis amigas) que tuvieron la buena idea de compartir su música conmigo, muchos de estos hombres, y los añadidos después como amigos propios o novios, gustaban del mejor estilo musical que puede haber sobre el planeta entero. ¿Por qué digo que es el mejor estilo?
Fácil: ¿en qué otro género podemos combinar solos larguísimos de guitarra, violines o flautas, con baterías estridentes y con hombres machotes o súper andróginos que desgarran sus gargantas y nuestras almas al cantar?, ¿que pueden maquillarse y aún así provocarnos sueños húmedos? ¿Qué otro género permite que las sopranos o mezzosopranos sean tan duras como los hombres, siempre viéndose exquisitas enfundadas en un corset de cuero, mientras cantan metal gótico? Sin ir más lejos, ¿en cuál otro género se concentra tanta pasión en una balada como en el metal? Exacto: en ninguno.
El metal habla de todos los temas, es polémico, casi exclusivo -para los que de verdad saben de él y sobre todo para quienes son capaces de instrumentarlo- es vida, simplemente.
Recomendados: ir por lo menos una vez en nuestra vida al Wacken Open Air y ver el documental Metal: A headbanger's journey. Creo que hasta aquí escribo, se me hace larga la cosa y después me pondré exquisita a recitar mis bandas o cantantes favoritos.

On the coldest winter night

I am breathless, need I say
How could you find me here
You, of all have crossed my way
Unexpectedly...from where
I feel like I am dreaming, hold me close
Tomorrow may be gone
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This is a moment of belief
This is a moment made of dreams
You found me here today on the coldest winter night
This moment is our right
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Now, Helena tell me all, the years we've been apart...
Did you hear the mountain fall...my broken heart
Don't wake me if I'm dreaming...hush, my dear
Because tomorrow may be gone
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This is the moment, not before
This is the moment, say no more
You found me here today, on the coldest winter night
This moment is our right...

17 de agosto de 2008

La manzana de Eva


Candy Candy es una puta. Simplemente.

Ayer se escapó del dormitorio que compartía con Annie, en el Hogar Pony, y corrió a la cabaña de Albert, su amigo inseparable, sólo para meterse en las sábanas del fornido ermitaño mientras este dormía.

"Mírame, despierta", le dijo a Albert mientras dejaba caer su batica de algodón y levantaba una pierna para colocarla, muy abierta, sobre el borde del catre del solterón. Desnuda y allí parada, abierta, frágil y lujuriosa, Candy White disfrutó tocándose febrilmente a la vez que Albert se desvestía, sin levantarse de la cama, visiblemente excitado.

"Candy", suspiró desesperado el gran hombre, quien lentamente introdujo sus largos y rugosos dedos en la vagina de la putita, una y otra vez, frotando con la misma delicadeza áspera con la que arrancaba las flores del jardín de la señorita Pony. "Has vuelto", añadió antes de hundir su boca y nariz en la olorosa caverna extendida ante él.

Los rubios pelos en la cara del hombre y los finos vellos rojizos en la pelvis de la chica se enredaron en una única pelambre, húmeda por la saliva de él y los jugos de ella.

El placer que el viejo hombre le producía no se comparaba con el que le producía el inexperto Anthony, su querido amor "secreto". Albert, a diferencia de Anthony, tenía esa exquisita capacidad hombruna de tomarla con violencia y sin pedir permisos innecesarios: la trataba como la perra que era y no como la damita que pretendía ser.

En cambio, Anthony, joven y hermoso, de brillante cabellera negra, tenía ciertas deferencias hacia Candy, la ternura era -a expensas del gran aburrimiento de la pecosa pelirroja- el trato general del burguesito hacia ella. Besos con poca pasión, manos tímidas y un sexo francamente inodoro, insaboro e indoloro eran la carta de presentación del enamorado de la huerfanita, quien -esclava del tedio- decidió hacerse esclava del hombre misterioso que la salvaba en sus peores momentos.

Así, puesta en cuatro, con el culito levantado hacia el yermo pene del rubio que aguijoneaba incansablemente su totonita, Candy se regodeaba en las comparaciones, siempre expresadas a viva voz, pues la reacción de quien -literalmente- la hacía gemir de desenfrenada lujuria eran batacazos más violentos y exasperados.

"Anthony es más hombre", decía con malicia, sólo para ver más enervado a un cuarentón que no podía creer que un carajito de manos tibias y ropas limpias fuera mejor que él. "Anthony me hace llorar de placer", repetía una y otra vez Candy, sabiendo que la comparación sólo podría proveerle más placer del alguna vez imaginado.

La frecuencia, el ardor y los repetidos embates de Albert aumentaban con cada palabra dicha. El grosor del miembro masculino en esa estrecha cavidad se sentía, para la muchachita, como la gloria eterna descrita en misa por la hermana Mary en el orfanato. "Dale más, más duro, Anthony" gritaba premeditadamente, provocando a Albert a darle nalgadas para que parara con las comparaciones.

Cada manotazo la acercaba más al fabuloso clímax, tembloroso y escandaloso, siempre provisto por Albert, quien caía una vez más desplomado y derrotado sobre el delgado cuerpo, cubierto de pecas, de la pequeña enfermera.