9 de agosto de 2006

Colaboración

Esta es una reflexión de una amiga experta en ciertas artes amatorias. Yo la quiero mucho y disfruto con sus comentarios e historias, pero definitivamente debo quitarle crédito en algo y es lo siguiente: un pene de 16 centímetros de largo no es, repito, NO ES, de proporciones hercúleas, aunque a ella le parezca grande. Eso es un pene más bien promedio. A continuación la proclama de la amiga... Disfruténla:

Viva el mamerto

¿Cuál es el tabú con el sexo oral? A mí me encanta hacerlo, y me fascina que me lo hagan. A las únicas personas que les da dentera pensar en ello es a las doñas de El Cafetal, que le inculcan a sus hijas la nefasta idea de que si tragan semen se arriesgan a salir embarazadas. ¡Pacatas!. No saben de lo que se pierden. La sensación que produce un señor tolete dentro de la boca es única, y los espasmos de los conductos seminales en el momento de la eyaculación son la verdadera razón de ser de un sublime mamerto.
El sexo oral no se aprende: es innato y se mejora con el tiempo. La primera vez que lo hice fue con "el chico vacilón", un amante muy fogoso que tuve hace tiempo. Estábamos a solas en su oficina y él me regaló una buena dosis de cunningulis que me puso a volar, hasta sentí que perdía contacto con la realidad gracias a los hábiles movimientos de su lengua protráctil. Súbitamente decidí que tenía que devolverle la jugada, y descubrí con mucho asombro que el pana era dueño y propietario de un pene de proporciones hercúleas: 16 centímetros de carne y vigor bien distribuidos en un cuerpazo moreno con mucho punch.
Al principio no supe ni cómo administrar todo aquello dentro de mi boca, pero no podía desperdiciar la oportunidad de deleitarme con ese ejemplar que me hacía recordar el slogan de Lee Hamilton Steak House: "la mejor carne pá mamá en su día". De pronto me dijo que lo estaba haciendo muy tímidamente (claro, no era él quien se estaba ahogando con ese plátano) y me di con furia para que mi mamada fuera de pronóstico. casi inmediatamente el tipo empezó a decir que era riquísimo, que lo estaba haciendo muy bien y hasta profirió quejidos entrecortados. Pronto anunció que estaba a punto de hacerlo acabar y se masturbó para lograrlo... Sentí que su mega patacón se estremecía y ¡zuas! Sin más ni más arrojó su contenido en mi boquita, gimió fuerte y luego se lanzó en el mueble transpirando porque necesitaba recuperarse de eso "tan bueno".
Tragar o no es otro asunto. Depende de la química que tengas con el chico. Lo único cierto es que el semen sabe horrible y adormece la lengua, pero bueno... Cualquier fluido que te tragues durante el sexo tiene un sabor desagradable, así que ¡whatever!. La revista New Scientist publicó recientemente que el líquido seminal es antidepresivo. Ojo, no es para vivir perennemente en una mamadera, pero un shot semanal no le hace daño a nadie. Mi único consejo es que si no conoces bien al tipo, no tragues nada.
Ya que el 31 de julio es el Día Mundial del Orgasmo Femenino yo propongo que el 25 de abril sea el Día Oficial del Mamerto. Y lo institucionalizo en esa fecha porque fue precisamente un 25 de abril cuando conocí al tolete más grande, grueso y provocativo de mi vida. Me gusta el sexo oral y hasta me premiaron con un Becerrito de Diamante por mis habilidades... Ojalá San Genovevo me permita saborear de nuevo los 16 centímetros de hombría del chico vacilón...

1 comentario:

Cahlo dijo...

Estoy de acuerdo con mi querida amiga Rosa la más pavosa.....eso de herculeo con 16 cm....no se....es como mucho título.....no será más bien que tu amiga tiene la boca chiquita?.....o a lo mejor es que eran 16 de ancho?????.....

Lo importante de todo esto es que lo disfrutó, que al final es lo que importa!!